martes, 23 de octubre de 2012

VIRGEN MARÌA


LA VIDA CONSAGRADA


                                                        LA VIDA CONSAGRADA HOY
La vida consagrada hoy es muy valorada  por la iglesia, encontramos en ella un estilo de vida muy diferente, que transmite la luz de Cristo en todos los rincones de la tierra, ejerce una caridad constante; su amor por Cristo a llevado que muchos hombres le den sentido a su vida, y su constante oración hace eficaces las misiones que se llevan a cabo en el mundo entero. Este libro nos presenta muchas realidades de la vida consagrada, aunque el libro este dedicado a los religiosos(as) es también de gran ayuda para nosotros como seminaristas, que aspiramos a una vida sacerdotal que tiene como fundamentos el celibato, la obediencia y en cierta medida la pobreza, y que desde ya debemos comenzar a construir el ministerio y teniendo como fin último el amor. Yo me quiero basar en este ensayo en la oración con esta frase que me llamo la atención: “Orar es hablar de cosas de amor con el que sabemos nos ama” (Santa Teresa del niño Jesús). Hoy más que nunca el hombre necesita del contacto con Dios y esto se da por medio de la oración tanto así que San Alfonso de Ligorio Exclama “Quien ora se salva quien no ora de condena” las personas en la actualidad ya no oran todo se a relativizado y además han entrado un sinfín de ideologías que los hace sentir como seres independientes que no necesitan nada de un ser superior, pero esto es un error el ser humano nunca podrá encontrar reposo si no descansa en el corazón de Dios, este ambiente que genera el mundo a afectado a instituciones religiosas y también a los ambientes eclesiales donde vemos como ya se ora mas poco, el ideal de alcanzar la santidad se a perdido mucho y muchas veces evadimos   a hablar de Dios y preferimos hablar de temas mundos, preferimos muchas veces vernos una película que tener un momento en solas con Dios y como  nuestros corazones se han puesto tibios. Pero esto no debe desanimarnos por que somos una iglesia que esta envía y el señor ira iluminando halos hombres su voluntad, pero no hay que dejar de exhortar al hombre para que busque a Dios ya que es la única manera de que el hombre sea feliz, y también nosotros como seminaristas debemos examinarnos y mirar cómo se encuentra nuestra alma y como esta nuestro encuentro con Cristo, ya que nosotros somos los encargados de testimoniar el amor de Cristo en este mundo.
La vida consagrada necesita de un contacto muy fuerte con la oración ya que de allí es donde sacamos fuerzas para vivir los consejos evangélicos, y en nuestro ambiente clerical nos da fuerza para vivir el celibato y la obediencia, ya que todas las gracias provienen de Dios y hay que pedirlas por medio de la oración. El celibato en la vida sacerdotal es fundamental para tener una vida abierta a los demás, para no dividir el corazón, para tener todo el tiempo disponible al señor y es una manera de donar nuestra vida al señor. La obediencia nos concede una gran libertad, nos permite ver el superior no como a alguien que está para subyugar me sino a alguien que quiere de verdad mi crecimiento espiritual y de quien se vale Dios para que crezcamos en santidad, me gusta mucho esta frase de san Maximiliano kolve “el que obedece nunca se equivoca” porque nosotros en el superior debemos  escuchar la vos de Dios. Este libro de la vida consagrada nos lleva también a tener encuentra cuatro aspecto fundamentales para tener una vida con paz interior los cuales son: la relación con el prójimo, con Dios, con migo mismo y con la naturaleza  nos lleva a tener en cuenta que la vida se irá transformando en la medida en que oremos pero también que la oración nos debe llevar a un encuentro con el prójimo y que nos ayuda a no desentendernos del mundo en el que todos somos necesarios Personalmente el libro me gusto mucho y me lleva a cuestionarme sobre muchas de las actitudes que tomamos  nosotros en el seminario, que están llenas de egoísmo, faltas de caridad pero para eso estamos en el seminario para cuestionarnos y para irnos configurando con Cristo, en la medida en que oremos y además de orar vivamos lo que oramos, iremos descubriendo en nuestras vidas una cantidad de bienes que el señor nos a regalados y de tantos pecados que ya habremos dejado. Este libro no busca sino que comprendamos la importancia de darle toda al señor, sobre todo nos cuestiona a nosotros que somos personas religiosa y que para mundo debemos dar luz la invitación que me queda del libro es a tener una profunda vida de oración y a partir de la oración y de mi esfuerzo y encuentro con DIOS, lo demás se irán transformando.

"LA FAMILIA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD"


“LA FAMILIA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD”

La v conferencia general del episcopado Latinoamericano y del Caribe, se realizó en Aparecida-Brasil  en el año 2007 con el discurso inaugural de su santidad Benedicto XVI donde el agradece a Dios por el gran don de la fe cristiana  en el continente. Esta conferencia general tiene como tema “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan vida” (Jn 14,6).
La conferencia general de  los obispos de Latinoamérica y el Caribe reflexiono sobre los temas más importantes, su fin es que todos seamos discípulos y misioneros y logremos una unidad y fortaleza en la fe. Yo considero fundamental en este proceso como discípulos y misioneros llegar a la raíz de esa iniciación como lo afirma el documento conclusivo de Aparecida en el numeral 302  La familia, primera escuela de fe.
La familia constituye uno de los tesoros más valiosos de los pueblos Latinoamericanos ya que ella ha sido y es espacio y escuela de comunión, fuente de valores humanos. Los padres son los primeros catequistas de sus hijos, por lo tanto el papa Benedicto XVI afirma que la familia es patrimonio de la humanidad (N 114 Aparecida).La familia como patrimonio de la humanidad nos debe alentar como discípulos y misioneros a un compromiso fuerte a custodiarla, defenderla y animarla para que sea como la familia de Nazaret, la Sagrada familia que está constituida por Jesús, maría y José. Esta familia debe ser  el modelo de todas las familias del mundo observando sus virtudes, cualidades y nosotros debemos contribuir las herramientas para este gran fin.
Los pueblos Latinoamericanos y del Caribe están constituidos en su gran mayoría por familias cristianas,  fundadas en el sacramento del matrimonio entre un varón y una mujer, signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su esposa, la iglesia(N 433 Aparecida).Las familias deben ser un signo como lo afirma la conferencia general de Aparecida de ese amor entre Dios y la humanidad y de esa entrega de Cristo por su iglesia, por lo tanto nosotros como discípulos y misioneros de Cristo debemos llegar al fondo de cada una de nuestra  familias y lograr una unidad e identidad donde se refleje la imagen del amor de Cristo a su esposa la iglesia.
La familia también es llamada la pequeña iglesia(N 302 Aparecida).vemos como la familia junto a la parroquia se vuelve el primer lugar para la iniciación cristiana de los niños y de los demás miembros de la familia, los cuales en su experiencia de familia se van proyectando metas y van descubriendo el don de la vocación a la cual Dios los llama, sea al matrimonio, vida consagrada, sacerdocio, y una vida laical por consiguiente podemos pensar en la importancia de los padres, del amor que de la familia, los valores que se enseñen en ella, las costumbres y la formación cristiana en la familia de ahí de las familias bien constituidas  deben salir los misioneros y discípulos del continente y además deben dar testimonio de amor a las demás familias. Por consiguiente la familia se va convirtiendo en una comunidad creyente y evangelizadora como lo afirma el papa juan pablo II en su exhortación apostólica familiaris consortio N 51 en la cual el papa Juan pablo II nos enseña que la familia acoge la palabra de Dios en su seno, la medita, la acoge en su corazón y luego la anuncia con su testimonio y coherencia de vida.
Creemos que la “la familia es imagen de Dios que, en su ministerio más íntimo no es una soledad, sino una familia”(N 434 Aparecida) podemos decir  que la familia tiene su origen en la comunión de amor de las tres personas de la  trinidad por lo tanto la familia cristiana es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo. Su actividad procreadora y educativa es reflejo de la obra creadora de Dios.(Catecismo N 2205).La familia como hemos estado viendo y como lo propone la conferencia general del episcopado Latinoamericano y del Caribe, es un tesoro con un valor altísimo, se podría decir incalculable, por eso la familia es  llamada patrimonio de la humanidad, que nos motiva a nosotros como discípulos y misioneros de Cristo a vivir en una comunidad sea parroquial, eclesial o en la familia, dando siempre el mayor esfuerzo custodiando y velando para que las comunidades si sean una imagen  de una familia perfecta, apoyados en la caridad ,obediencia, el amor al prójimo y una comunión entre cada uno de los miembros. Llegando hacer así un modelo de la Santísima Trinidad en su perfección. La familia para nosotros discípulos y misioneros debe ser el primer campo de evangelización  para que la familia a suma su ser y su misión.
El principio interior, la fuerza permanente y la meta última de tal cometido es el amor: así como sin el amor la familia no es una comunidad de personas, así también sin el amor la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas, el hombre no puede vivir sin amor (Juan Pablo II)  nosotros como misioneros y discípulos de Cristo estamos llamados a acrecentar el amor familiar ya sabemos que el amor es fundamental para el ser humano y la familia debe ser la fuente de donde emane esa fuente abundante del amor por la gracia de Dios en el matrimonio. Es muy gratificante  lograr ver esta gran riqueza  que hay en este continente Latinoamericano y del Caribe donde todo comenzó des de las etnias originarias y la llegado de los españoles a América de ella ha brotado una rica cultura cristiana que ha influido fuertemente en las familias latinoamericanas vemos familias bien constituidas por un matrimonio e hijos, familias fieles a Dios por ello se observa una gran piedad popular en las que se destacan la devoción a la virgen María y a los santos, familias emprendedoras y trabajadoras por ello se logra observar una rica cultura como el arte la música, literatura y tradiciones, en Latinoamérica y el Caribe se observa una trayectoria e historia muy antiquísima y diversidad de culturas y lenguas pero todo esto ha ido contribuyendo a  una traición religiosa y a una fe fuerte que se logra reflejar en todas las familias latinoamericanas y se sigue trasmitiendo por la tradición de este hermoso continente. La familia se convierte en la primera edificante de la iglesia y también en la  primera en introducir a los hijos a esa gran familia de Dios que es la iglesia católica.
Sin embargo, en la actualidad sufre situaciones adversas. La familia está siendo muy maltratado por leyes y disposiciones gubernamentales que son injustas atacando la vida, como el aborto los anticonceptivos, la eutanasia otros problemas que encontramos que atacan la familia son los diversos flujos migratorios internos y externos, la pobreza, por la inestabilidad social, las legislaciones civiles contra el matrimonio, el machismo, la violencia intrafamiliar, los divorcios y  entre otros(N 436 Aparecida).
Para entender bien esta problemática nos vamos a detener a explicar algunos de estos temas:
LA IDEOLOGIA DE GENERO: se ha estado o yendo durante estos últimos años la expresión género y muchos se imaginan que es solo otra manera de referirse a la división de la humanidad en dos sexos, pero detrás de esta palabra se esconde toda una ideología que busca precisamente hacer salir el pensamiento de los seres humanos de esta estructura. Los proponentes de esta ideología quieren afirmar que las diferencias entre el varón y la mujer fuera de las obvias diferencias anatómicas no corresponden a una naturaleza fija, que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres, piensan más bien en que las diferencias se dan en la  manera de pensar, obrar y valorarse o sea que cada cual está libre en elegir el tipo de género que quiera ser. La ideología de género es la impulsadora de muchos males que atacan la familia ej: promoción de métodos anticonceptivos, el aborto legal, destrucción de la unidad matrimonial, legalización de la unión de personas del mismo sexo.
EL ABORTO: El aborto consiste en provocar la interrupción del desarrollo vital del embrión o feto para su posterior eliminación con o sin asistencia médica. Es un problema de grandes discusiones entre el gobierno y la sociedad actual y las primeras afectadas son las familias, ya que en los últimos tiempos se está viendo  una objeción de conciencia, con el secularismo y el relativismo ético. En Colombia en el año 2011 se practicaron alrededor de 400.000 abortos inducidos y se registraron  unos 911.897 embarazos no deseados cifras superiores al promedio de Latinoamérica. Las escusas más comunes para abortar son: No podemos mantener al bebe, nuestros padres se enojarían, no podremos seguir con los estudios, el papa del niño no me va a ayudar, no tenemos dinero, etc. Las mujeres engañadas por ideas falsas de una sociedad cada día más egoísta han desvalorizado  el valor de la vida y convertido su vientre en un cementerio. Nosotros como discípulos y misioneros estamos llamados a defender la vida y la familia.
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR: Comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física, hasta el acoso o la intimidación, que se produce en el seno de un hogar y que perpetua por lo menos a un miembro de la familia contra algún otro.
Como podemos observar todas estas circunstancias que en la actualidad atacan la familia, destruyen su unidad y su único fin y misión en la tierra. Por lo tanto nosotros como discípulos y misioneros de Cristo, debemos buscar alternativas que ayuden al fortalecimiento de las familias latinoamericanas. Como afirmo el papa Juan Pablo II en el segundo encuentro mundial de familias en Rio de Janeiro en 1997 “Todo atentado  contra la vida y la familia es un atentado contra la humanidad y su futuro” reflexionando desde la conferencia general en Aparecida podemos entender que la familia siempre ha sido un valor fundamental de la humanidad y la iglesia siempre lo ha creído y sigue animando para valorarla, podemos ver que desde el momento de la creación ya existía la familia. Dios que es amor y creó al hombre por amor, creando al hombre y a la mujer los ha llamado en el matrimonio a una íntima comunión de vida y amor entre ellos de manera que ya no son dos sino una sola carne.
Es muy importante que la familia que es un valor muy querido por nuestros pueblos Latinoamericanos sea muy guardada y protegida  como se indica en el numeral 435 del documento conclusivo de Aparecida  que dice que se debe  asumir la precaución por ella como uno de los ejes transversales de toda acción evangelizadora de la iglesia. Es claro reconocer y apoyar esta afirmación que acabamos de observar, puesto que la familia como patrimonio de la humanidad debe custodiarse con todas las armas posibles, cada uno nosotros discípulos y misioneros  es miembro de una familia y logra reconocer el valor de cada uno de los integrantes, por ello debemos tomar fuerza en la oración, en el amor desinteresado, en el bien común de la familia y comenzar a transmitir el amor de Jesucristo e ir derrotando esa nubes negras que quieren opacar la familia y el valor del matrimonio, e ir más allá comprendiendo que tenemos una gran familia que es la amada iglesia católica que cada persona es un hermano, como hermano tiene que movernos con prontitud a fortalecer las parroquias , comunidades eclesiales y la pastoral familiar para que muchos logren encontrarse con Jesucristo.
La familia “santuario de la vida” (Beato Juan Pablo II). Partiendo de este enunciado podemos reflexionar la importancia de la vida en la familia, ya que ese fue el fin para que fue creada. En el  #372 del catecismo de la iglesia católica nos muestra como el hombre y la mujer, como esposos y padres, cooperan de una manera única en la obra del creador. Ya con esto comprendemos con mayor claridad el valor de la familia como patrimonio de la humanidad, y esto nos debe motivar con un deseo ardiente a valorar la familia y la vida que tiene un valor incalculable. Hoy como discípulos y misioneros de Cristo debemos estar actualizados a los últimos acontecimientos del mundo, halos movimientos políticos que atacan la familia y demás instituciones que la quieren lastimas para nosotros buscar maneras para defenderla y mostrarle al mundo que hay católicos que amamos la familia y la vida.
Como vimos, la V conferencia general del episcopado Latinoamericano y del caribe recalcaron la importancia de la familia, por ello nosotros debemos buscar alternativas que alimenten las familias y las fortalezcan por ello quiero tomar el numeral 437 del documento conclusivo de Aparecida donde los obispos dan otras formas para impulsar la pastoral familiar. En las acciones que la conferencia general da en el documento conclusivo de aparecida encontramos: que todas las pastorales o comunidades se deben comprometer en favor de las familias; una muy significativa es impulsar proyectos que promuevan familias evangelizadas y evangelizadoras; promover  en dialogo con los gobiernos y la sociedad, políticas y leyes a favor de la vida, del matrimonio y la familia; impulsar centros parroquiales y diocesanos con una pastoral de atención integral a la familia, especialmente a aquellas que están en situaciones difíciles; estudiar las causas de las crisis familiares para afrontarlas en todos sus factores.
Como logramos observar estas propuestas y acciones de la conferencia general en Aparecida debemos comenzar a aplicarlas en cada comunidad parroquial y eclesial donde se guarde y proteja la familia.
La familia como hemos dicho está constituida por un varón y una mujer como lo dice el numeral 451del documento de Aparecida, la antropología resalta la igual dignidad entre el varón y la mujer, en razón de ser creados a imagen y semejanza de Dios. Para conocer un poco más la familia es importante en detenernos a mirar el rol de la  mujer y del varón en la familia. La mujer como vemos en Aparecida en un  periodo de la historia estuvo rebajada su dignidad y sometida al machismo del varón  pero luego de muchos siglos se ha entendido su gran valor, a ello ha  contribuido la aparición de grandes mujeres que han trasformado la sociedad y han elevado esa dignidad, ahora se entiende la importancia de la mujer sobre todo en el campo familiar, porque junto al varón es corresponsable con el presente y el futuro de nuestra sociedad ya que la mujer y el varón suman esfuerzos y se complementan “Urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres” (N456 Aparecida). Las mujeres tienen la misma dignidad que el varón por lo tanto nosotros como discípulos y misioneros y como defensores de la familia y la vida, debemos esforzarnos  por ayudar a que los pueblos latinoamericanos a tomar conciencia del valor de la mujer en el continente y lograr ir rebajando el machismo y   así respetar la dignidad tan merecida de las mujeres latinoamericanas y del Caribe.
Luego de hablar de la mujer nos vamos a centrar en el varón, el varón esta llamado construir la sociedad a la generación de la cultura y la realización de la historia, el varón está íntimamente llamado a la formación de una familia para lograr su realización como ser humano. Pero ahora vemos como en Latinoamérica  muchos de ellos están abandonando su fe católica y además el varón puede caer muy fácil en las tentaciones que se ofrecen que son la violencia, infidelidad, abuso de poder, drogadicción, alcoholismo, machismo, corrupción, y abandono de su papel de padre. En conclusión observamos como el varón en Latinoamérica, también está afectado y necesita que Cristo que es la luz llegue e ilumine su vida. Por eso debemos buscar nosotros como discípulos y misioneros de Cristo, acciones prontas con la luz del Espíritu Santo para ayudar a contrarrestar las dificultades y las corrientes que quieren acabar a la familia.
Otros temas fundamentales para tratar son los niños, los jóvenes y los ancianos que ocupan un lugar en nuestras familias y a veces no son lo suficientemente valorados. La niñez hoy en la iglesia y en la familia está destinada a una acción prioritaria  por la vulnerabilidad ala que esta expuesta. Los problemas que encontramos en nuestros pueblos latinoamericanos son el abuso sexual, los niños de la calle, niños trabajadores, niños huérfanos, entre otros por ello nosotros como discípulos y misioneros debemos tomar cartas en el asunto y ayudar a nuestra niñez.
La etapa de la adolescencia es una etapa de una búsqueda constante de su propia identidad, en esta edad, fácilmente pueden ser víctimas de falsos lideres constituyendo pandillas además los jóvenes constituyen la gran mayoría de la población de América latina son el presente y el futuro de la iglesia y además la crisis por la que atraviesa la familia hoy en día, les produce profundas carencias afectivas y conflictos emocionales. Por eso debemos buscar alternativas que ayudan a que los jóvenes encuentren su identidad y dejen a un lado todo lo que el mundo le ofrece ya que los jóvenes tienen la capacidad para oponerse a esos falsos espejismos, pero necesitan el apoyo de cada uno de nosotros principalmente de la iglesia y la familia.
Y para terminar encontramos los ancianos de nuestros pueblos latinoamericanos, el documento conclusivo de Aparecida en el numeral 447 nos dice que el futuro de nuestros pueblos esta con los niños y los ancianos, es claro ver que muchos de nuestros ancianos han desgastado su vida por el bien de su familia y su comunidad pero ahora en la actualidad estos ancianos se consideran una carga, un peso difícil de llevar para muchas de sus familias y son olvidados y descuidados, nosotros como discípulos y misioneros estamos en deuda con estos ancianos que han aportado y siguen aportando su sabiduría y su enseñanza, muchos de ellos son grandes discípulos y misioneros, nuestra tarea es hacer respetar y promover acciones justas y solidarias en favor de ellos en nuestra sociedad.
“La familia don y compromiso, esperanza de la humanidad” (Juan Pablo II) partiendo de este enunciado podemos ver como la familia no debe ser una carga para nosotros, más bien es un don dado por Dios para nuestra santificación y nuestro compromiso debe ser siempre fiel y desinteresado, nos debe mover el amor para cuidarlos, más que el deber y además debemos comprender que en las familias latinoamericanas y del mundo entero está el futuro de nuestra sociedad.
La importancia de la familia en el presente es fundamental y además como ya lo hemos dicho los pueblos latinoamericanos y del Caribe consideran a la familia como un tesoro invaluable. Viendo todas las realidades de la familia, su gran valor, su parecido con la Santísima Trinidad, su misión como primera escuela de fe y también llamada la iglesia doméstica. Pero por otro lado viendo las realidades que la quieren subyugarla a la nada y al desprecio como son la ideología de género, los divorcios, el aborto, la eutanasia y podemos seguir hablando muchos temas que lastiman nuestras familias y aun mas nuestra amada iglesia católica que es la gran familia universal. Pero si cada uno no toma esa conciencia de protegerla, defenderla, amarla no lograres ayudarla y además permitiremos abusos más grandes contra ella. Tal vez unos me dirán, hay temas más importantes que se hablaron en la conferencia general en Aparecida tales como la globalización, el don de la fe de nuestro continente, la iglesia universal, discípulos y misioneros, etc. Pero yo decidí tomar el tema de la familia porque considero que la familia está siendo muy atacada en la actualidad y necesita una manito y acompañados por la gracia de Dios lograremos triunfos muy valiosos en defensa de la familia y la vida. Por ello yo invito a todos los discípulos y misioneros a luchar por las familias de nuestro amado continente latinoamericano, y además por cada una de nuestras familias particulares, para alcanzar la meta de familias evangelizadas y evangelizadoras, familias que se conviertan en discípulas y misioneras y lleven la buena nueva del evangelio a sus hijos, en el lugar de trabajo y a sus pueblos de residencia y porque no al mundo entero. Ya para concluir doy gracias a Dios por permitirnos vivir en comunidad y así ir aprendiendo la necesidad que tenemos de los demás para nuestra salvación y además nos prepara y nos ayuda a aceptar el amor que le tenemos a nuestras familias, porque el mismo Dios en la persona de Jesús no quiso quedarse sin una familia y vino por medio de la Virgen maría, el pudiendo venir de una forma diferente para nuestra salvación,   viene de una forma sencilla, humilde y realza la familia como patrimonio de la humanidad.

sábado, 20 de octubre de 2012

LOS CRISTIANOS EN EL MUNDO


Los cristianos en el mundo 
"Los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por sus costumbres. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres. 
Viven en ciudades griegas y bárbaras, según les cupo en suerte, siguen las costumbres de los habitantes del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en común, pero no el lecho. 
Viven en la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el Cielo. Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos los combaten como a extraños y los gentiles los persiguen, y, sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben explicar el motivo de su enemistad. 
Para decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del cuerpo; así también los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del mundo. El alma habita en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; los cristianos viven en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está encerrada en la cárcel del cuerpo visible; los cristianos viven visiblemente en el mundo, pero su religión es invisible. La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido de ella agravio alguno, sólo porque le impide disfrutar de los placeres; también el mundo aborrece a los cristianos, sin haber recibido agravio de ellos, porque se oponen a sus placeres. 
El alma ama al cuerpo y a sus miembros, a pesar de que éste la aborrece; también los cristianos aman a los que los odian. El alma está encerrada en el cuerpo, pero es ella la que mantiene unido el cuerpo; también los cristianos se hallan retenidos en el mundo como en una cárcel, pero ellos son los que mantienen la trabazón del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal; también los cristianos viven como peregrinos en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción celestial. El alma se perfecciona con la mortificación en el comer y beber; también los cristianos, constantemente mortificados, se multiplican más y más. Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado, del que no les es lícito desertar."  
De la Carta a Diogneto (Cap. 5-6; Funk 1, 317-321)  

LA VIRGEN MARÌA PARA UN CATOLICO

 LA VIRGEN MARÌA PARA UN CATÓLICO

¿Quién como Dios?
Como católicos, sin lugar a dudas, hemos escuchado hablar algo de la Virgen María… sea porque nuestros padres nos hablaron de ella en nuestra tierna infancia, sea que en las actividades de la fe católica hayamos escuchado algo de ella, sea que en un momento determinado la hemos buscado para pedirle un “milagrito” que necesitábamos… Sea lo que sea, algo hemos oído hablar de la Virgen María…

Pero, ¿quién es la Virgen María en verdad? ¿Qué puede hacer por mí?, más aún ¿qué puedo hacer yo por ella? Tenemos que reconocer con humildad que, en muchas ocasiones, la relación que hemos tenido con Nuestra Señora ha sido lo que San Luis María Grignón de Montfort llama “una devoción interesada”. En efecto, de los “devotos interesados” nos dice el Santo: “Son aquellos que sólo acuden a María para ganar algún pleito, evitar un peligro, curar de una enfermedad o por necesidades semejantes... sin las cuales no se acordarían de Ella.”[1] ¿Cuántos rosarios hemos rezado en momentos de necesidad? ¿Cuántas visitas a Santuarios Marianos? ¿Cuántos martes de María Auxiliadora para pedir ayuda a Nuestra Señora? ¿Con cuánta fe hemos portado el escapulario carmelita? ¡No voy a decir que esto está mal! Hay que reconocer que esto manifiesta la firme convicción que tenemos los católicos respecto a la intercesión de la Inmaculada… esta certeza de su intercesión está bien respaldada por las Sagradas Escrituras (cfr. Jn 2,1-11) y el magisterio de la Iglesia cuando afirma que “La misión maternal de María hacia los hombres de ninguna manera oscurece ni disminuye esta única mediación de Cristo, sino más bien muestra su eficacia”[2]. Sin embargo, me veo en la obligación de decirles, mis queridos hermanos, que esto es apenas una cara de la moneda. Así es. Cual moneda de oro finísimo, la devoción a la Virgen tiene, por decirlo así, “dos rostros”, de los cuales conocemos, casi exclusivamente, uno: su poder de intercesión. Sin embargo, repito, hay que reconocer que hemos descuidado, casi por completo, el otro lado de la moneda que se encuentra opaco y casi no se puede distinguir… me refiero a la imitación de las virtudes de María, a su conocimiento y seguimiento como primera discípula… en pocas palabras: la devoción a María como modelo. A este respecto nos dice el Papa Juan Pablo II: “los fieles luchan todavía por crecer en santidad, venciendo enteramente al pecado, y por eso levantan sus ojos a María, que resplandece como modelo de virtudes para toda la comunidad de los elegidos”[3].

Es que en medio de este mundo post-modernista, configurado por el facilismo y sentimentalismo al exceso, resulta nada cómodo imitar a la Virgen María… ¡Y es que su vida tiene mucho para decirnos! Las múltiples facetas de la vida de la Virgen que podemos contemplar en el Evangelio se convierten para nosotros en un itinerario de vida y de seguimiento del Señor… La docilidad de esta mujer, nos exhorta a ser verdaderos seguidores del Señor.

Cuando observarnos a Nuestra Señora llena de fe, diciendo su “Fiat” ante el Ángel (cf. Lc 1,26-38), sentimos que su fe nos exhorta a lanzarnos confiadamente a los brazos del Señor… cuando la contemplamos yendo “cum fastinationem”[4] a servir a su prima Isabel (cf. Lc 1,39ss) sentimos que su caridad ardiente nos quema y nos abraza… cuando vemos a toda una Doncella, Madre de Dios, presta a ayudar, cual empleada del servicio, a la parturienta Isabel (cf. Lc 1,56) vemos pisoteada nuestra loca soberbia y pulverizado nuestro orgullo… ¡Cómo no sentirnos exhortados viéndole dar a luz al Mesías, en el establo más pobre (cf. Lc 2,1ss), mientras nosotros estamos rodeados de mil superficialidades y Jesús, en el hermano pobre, sigue muriendo de frío!

Verla en el Templo presentando al niño Dios (Lc 2,22ss), y 12 años más tarde (Lc 2,41ss) llevándole a celebrar su Bar Mitzvah[5] nos habla de su obediencia amorosa a los mandamientos de Dios… mandamientos que nosotros tenemos olvidados casi por completo.

Contemplarla, finalmente, erguida al pie de la cruz (Cf. Jn 19,25) nos habla de su fortaleza y de la firme convicción que tenía de que todo lo que sucede, por malo que parezca, sucede “para el bien de los que aman al Señor.” (Rm 8,28).

Ahora, cabría preguntarnos: ¿tenemos la fe de esta Mujer o nos desesperamos y renegamos ante el primer “problemilla” que nos resulta? ¿Participamos, por lo menos, de algo de su “caridad ardiente” o estamos tan preocupados de nosotros mismo que no tenemos tiempo para los demás? ¿Imitamos en algo la Humildad de esta Reina o sentimos que somos dueños de esta tierra debajo de la cual estaremos en algunos añitos? ¿Y cómo anda nuestra ayuda a los pobres y nuestro desprendimiento de los bienes terrenos? ¡El pesebre no es un adorno navideño sino un grito contra nuestra avaricia! Pero sigamos en esta reflexión… ¿Somos de los que cuestionamos todas las leyes de Dios y de la Iglesia y nos atrevemos a pedir algo a Aquella, Madre del Hacedor de las leyes, que se le sometía amorosamente? Finalmente, ¿Seguimos pidiendo algo a la Virgen mientras crucificamos a su Hijo con nuestro pecado? ¡Perdonen lo duro, mis amigos, perdonen lo duro!... ¡pero es que debemos desempolvar esta cara de la moneda! Porque si no lo hacemos, no sólo estamos deformando el auténtico culto a la Madre de Dios, sino que por nuestra lejanía de la Voluntad de Dios podremos llegar al ridículo de suplicar a la Virgen una desgracia para alguien. Casos conocemos… doloroso casos.

Al principio preguntábamos ¿qué podemos hacer nosotros por la Virgen María?... dejemos que Ella nos responda: “Haced lo que él os diga” (Jn 2,5)… sí, ser verdaderos discípulos misioneros de Jesús… eso es lo que podemos y debemos hacer por Nuestra Señora.

En fin, mis queridos hermanos, mi único anhelo con esta pequeña reflexión es que quedemos bastante cuestionados en cómo está nuestra devoción a la Virgen María y si bien, podemos y debemos seguir suplicando su intercesión, no es menos apremiante la urgencia que tenemos de imitar sus virtudes y ser verdaderos discípulos de Jesús.